Abandonamos para siempre el asfalto para comenzar a disfrutar del monte. Primero, unos curiosos puentes nos ayudan a cruzar los regueros que vamos encontrando. Toca portear la bici aunque sin un esfuerzo mucho más allá que empujarla por las brañas que nos vamos encontrando.Así logramos alcanzar el collau que nos sirve de descanso para afrontar la bajada y donde tomamos la clásica foto de grupo.
Foto llena de protecciones, ya que nada más tomarla nos dirigimos, cada uno por donde puede, bosque abajo en dirección a la braña donde enlazamos con el camino de bajada, siendo hasta este punto la misma un "salvese quién pueda".

El paisaje que nos encontramos es espectacular, y no deja de serlo cuando en el camino nos encontramos con los primeros pasos de pedroleo, tras los cuales comienza una zona rápida llena de "zetas" con un peligroso terraplén de fondo.


De nuevo un paso técnico y zona muy muy rápida hasta cuevas completando una ruta corta pero muy muy divertida, como demuestra el video de Beni (Mieres Enduro) en este caso: